Carlos Alfonso Velásquez A. | AMINORAR LOS RIESGOS DE RUPTURA
16133
post-template-default,single,single-post,postid-16133,single-format-standard,do-etfw,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-11.1.1501028569,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2,vc_responsive

AMINORAR LOS RIESGOS DE RUPTURA

AMINORAR LOS RIESGOS DE RUPTURA

Al momento de escribir estas líneas está viajando a Cuba la primera delegación de doce víctimas de los diferentes actores del conflicto, para iniciar de lleno la discusión del quinto punto de la agenda.

Se inicia así un período crucial para el cierre del conflicto armado con las Farc por lo que se ve venir. Al observar lo que ha acontecido en la mesa de La Habana bien se puede afirmar que las actitudes de los equipos negociadores del Gobierno y las Farc (exceptuando algunas estridentes declaraciones públicas de éstas fuera de la mesa), han contribuido para que el riesgo de ruptura se haya mantenido en un nivel medio-bajo. Pero conviene caer en la cuenta de que esas actitudes no se han dado solo por la buena voluntad de los negociadores, sino que se han facilitado porque en el trasfondo de ellas ha gravitado el hecho de que lo acordado ha sido con la mirada puesta en un futuro por construir, en lo cual no ha sido muy difícil confluir. En lo que sí va a haber serias dificultades para converger es en lo que viene. Es decir, en el enjuiciamiento de un pasado sobre el cual esas víctimas, y, en general, los colombianos reclaman la verdad con las respectivas responsabilidades.

Así las cosas, la primera dificultad gruesa provendrá de algo que no es tan evidente pero que yace subyacente con la potencialidad de, por lo menos, bloquear las conversaciones. Se trata de dos visiones ideológicas que van a chocar en el momento de afrontar las responsabilidades con las víctimas: el Gobierno, por la impronta del individualismo liberal, querrá privilegiar las responsabilidades personales mientras que las Farc, por la visión del colectivismo socialista, querrá privilegiar las responsabilidades “del colectivo”. Quizás por lo anterior se lee en el comunicado conjunto del 7 de junio pasado:  “…Cualquier discusión de este punto debe partir del reconocimiento de responsabilidad frente a las víctimas del conflicto. No vamos a intercambiar impunidades”. Dejando así el interrogante de si esa responsabilidad iba a ser prioritariamente organizacional (o institucional) o personal. En fin, “en el camino se arreglan las cargas” habrán pensado los firmantes. ¿Se arreglarán? Para que así sea, antes de continuar escuchando delegaciones de víctimas, convendría que la mesa acordara un punto de equilibrio que abarque los dos niveles de responsabilidad. De esta manera sería consecuente con la búsqueda de la verdad, pues esta es como un espejo roto del cual todos tenemos algún fragmento.

Lo cierto es que se avecinan momentos de tensión que sumados a “la negociación en medio del conflicto” señalan un semáforo en amarillo. Así pues, si se quieren aminorar los riesgos de ruptura, convendría no solo acordar lo sugerido sobre las responsabilidades, sino también ir ambientando un cese al fuego mediante el des escalamiento bilateral de las acciones violentas. Por ejemplo ¿qué podría ofrecer a cambio el Gobierno si las Farc se comprometieran con suspender todo tipo de acción violenta en las poblaciones?   

No Comments

Post A Comment