Carlos Alfonso Velásquez A. | COMO BALDADO DE AGUA FRÍA
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COMO BALDADO DE AGUA FRÍA

COMO BALDADO DE AGUA FRÍA

Para buena parte de los colombianos que viven en las ciudades y se informan a través de los medios de comunicación, cayó como un baldado de agua fría la reciente ofensiva de las Farc – en “equipo” con el Eln – contra destacamentos de la Fuerza Pública en distintos puntos de la geografía nacional. Fueron diez asaltos en un lapso de quince días que dejaron el lamentable saldo de 80 bajas entre muertos y heridos, mayoritariamente de la Policía Nacional.

Y fue como un baldado de agua fría por tres razones principales. 1. Se cumplía el primer mes de un nuevo Gobierno que por el estilo de quien lo preside- más de estadista que de caudillo- había distendido el ambiente político y presentaba al Congreso reformas para mejorar la marcha del país y para propender por su pacificación, como las leyes de víctimas y de tierras. 2. Por la idea generalizada de que después de ocho años de “Seguridad Democrática” las guerrillas se habían convertido en un enfermo terminal. 3. Por haber considerado que el “conversemos” de un a. Cano, demacrado por el paso del tiempo en la selva, no era más sino “el mismo cuento de siempre”: “pedir diálogos cuando están débiles”.

Por fortuna, y esto corroboraría la debilidad político – militar de las Farc, no ha tomado fuerza un clima de opinión pesimista frente al eventual desenlace del conflicto. Pero no quiere decir que esa posibilidad no se mantenga latente pues la guerra nunca es estática. Y menos desaparecerá dicha posibilidad si no se revisa a fondo la política de “Seguridad Democrática”, particularmente en su implementación contra las guerrillas pues, con miras en su terminación, el conflicto se muestra atascado. Es que cuando se apuesta todo, o casi todo, a lo militar, se le está dando espacio a aquello de que “cuando la guerrilla no pierde, gana, y cuando el Gobierno no gana, pierde”. Por lo mismo cuando la guerrilla gana, así sea muy poco, sus ganancias tienden a ser magnificadas por una opinión pública no propiamente bien informada sobre el conflicto, y por ende volátil.

Sin embargo, hay aspectos que pueden favorecer el rediseño de la política de seguridad para desatascar el conflicto. La Política de Consolidación de la PSD fue bien concebida pues le agregó el ingrediente político; ésta se podría readecuar priorizando indicadores de gestión cualitativos. En la entrevista concedida por Otto Morales a María Isabel Rueda (El Tiempo 13-09-2010) éste cuenta como desde los ochentas Marulanda dijo “ustedes no nos van a ganar, pero nosotros tampoco”. A lo que cabe agregar que en el video de julio, el actual jefe de las Farc dijo, palabras más palabras menos: “nosotros tenemos ideas para mejorar el país, podemos estar equivocados…, conversemos”. Y recientemente, el Presidente Santos se refirió a la ley de víctimas como la cancelación de una “deuda moral” del Estado, a lo que cabría agregarle en la misma dirección la ley de tierras. En fin, signos de esperanza.

 

 

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