Carlos Alfonso Velásquez A. | CONTRASTES EN LA DIPLOMACIA
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CONTRASTES EN LA DIPLOMACIA

CONTRASTES EN LA DIPLOMACIA

En sus formas la diplomacia es un ejercicio político caracterizado por el empleo de un lenguaje cuidadoso y oportuno acompañado de las buenas maneras del protocolo. En su fondo, forma parte de una estrategia de alto calado implementada por los Estados para, en el manejo de sus relaciones exteriores, salvaguardar sus intereses nacionales sin, en lo posible, afectar los de otros.

Recientemente hemos tenido la oportunidad de observar el contraste entre los ejercicios de la diplomacia de Colombia y Brasil y sus primeros resultados, alrededor de un asunto similar: la firma de un acuerdo de cooperación militar. Y aunque los intereses y circunstancias de los dos países difieren, la cuestión no deja de tener importantes mensajes y lecciones para nuestro Estado.

Mientras que, ante la coyuntura de la reducción de los dineros del Plan Colombia y el cierre de la base de Manta en Ecuador, nuestro Gobierno buscó el acuerdo con E.U., en el caso del Brasil fueron los “colosos del norte” los que buscaron al país suramericano porque desde 1977 no habían tenido con este un convenio formal. Esto le facilitará al Brasil potenciar su industria de defensa y de paso aumentar la autonomía frente a E.U., país con el que tradicionalmente ha conducido las relaciones militares con prudencia estratégica.

Mientras que el Gobierno colombiano no le informó a nadie sobre las negociaciones que realizaba, en secreto, con E.U. – corriendo así el riesgo de que, como efectivamente ocurrió, se filtraran a la prensa-, el brasilero – según su propia información- hizo consultas previas con todos los países miembros de Unasur, incluyendo, claro está, a Venezuela. De esta manera pudo exigir la inclusión de la cláusula de garantías, contemplada por esa entidad suramericana, sobre el respeto a la soberanía, la no intervención y la inviolabilidad del territorio.

Es más, pese a que el brasilero se denomina “Acuerdo de Cooperación en Defensa”, dicha consulta legitimó a Brasil para estampar la firma en un documento con marcadas diferencias con el que firmó Colombia: no solo no permite el acceso de militares estadounidenses ni contratistas a las bases brasileras, sino que, obviamente, no tuvo porque acordar una cláusula de inmunidad.   

Y por si fuera poco, una triste prueba de nuestra “visión estratégica” provino del Ministro de Comercio Exterior al declarar que como Brasil iba a cooperar con E.U. en defensa lo más probable era que se bloqueara su comercio (agrego con Venezuela).

Chávez tendrá características que despiertan aversión en muchos colombianos, pero bruto no es. De ahí que su postura hacia el Gobierno del Brasil haya sido de “respetuoso silencio”. Respecto a Colombia, la escalada ya va en detenciones arbitrarias y en la postura de nuestro Canciller de – al tiempo en que nos visita el Secretario de Defensa de E.U.- por primera vez en la historia pedir a los colombianos que viajan a Venezuela – incluyendo a quienes a diario se desplazan por vivir en la frontera- , que “tengan cuidado”.

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