Carlos Alfonso Velásquez A. | DOS TERCERAS VÍAS
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DOS TERCERAS VÍAS

DOS TERCERAS VÍAS

 

Entendiendo por Terceras Vías las nuevas formas de comprender la actividad política en el tiempo de cambio cultural, económico y social que ha traído consigo el siglo XXI, conviene aclarar que hay dos Terceras Vías diferentes a la antigua entre capitalismo y comunismo: aquella que ya dio lo que podía dar, a saber los diferentes modelos de “Estado Social” (o de bienestar).

La elaboración intelectual de las Terceras Vías contemporáneas ha sido liderada por dos sociólogos de prestigio mundial con sistema de pensamiento y escuela propios: Anthony Giddens y Amatai Etzioni. La teoría de la estructuración es a Giddens como el comunitarismo y la socioeconomía a Etzioni.

Giddens centra el debate en el futuro de la centro-izquierda en el mundo marcado por tres novedades: la globalización que transforma las relaciones económicas y los sistemas productivos originando un cambio cultural y civilizatorio; la sociedad del conocimiento que supone una transformación radical del trabajo y todo lo que gira en su entorno, y las nuevas relaciones humanas entre los géneros que afectan y cambian la vida cotidiana. Pero no es ajeno a su ideología al ver solo en la centro-izquierda el vehículo que encauzaría esos cambios hacia una sociedad más justa y solidaria. En últimas, los cambios que analiza son ciertos y bien interpretados, sin embargo la terapia política que propone ha sido insuficiente. No es sino observar el paulatino retroceso en las cotas de bien común alcanzadas hacia los setentas por el modelo de Estado Social en Europa.  

En cambio, para Etzioni el futuro de la Tercera Vía será socialmente viable y óptimo en la medida en que dichas transformaciones socioculturales vayan de la mano de una conciencia responsable del momento histórico por parte del estamento político, cualquiera que sea su adscripción ideológica, con tal de que sea fervientemente democrático. Por serlo, será un estamento a favor del devolucionismo: de devolver cotas de soberanía, es decir, de poder a su gente; su gente en familias, en asociaciones, en empresas etc. Entre otros, se trata de un esfuerzo por la implicación de la sociedad civil en el foro público.    

Es que el comunitarismo parte de una visión antropológica del ser humano trascendiendo al individualismo axiológico y al colectivismo, para restituir el papel que como personas nos corresponde al vivir insertos en diversas comunidades: la familia, la empresa, la iglesia, el gremio, el partido, el municipio, la nación. Propende porque primen las relaciones yo – tú y no las yo-cosas, pues la persona es relacional toda vez que su realización (su bien-ser) no solo depende de sus propios esfuerzos y habilidades.

En fin, a diferencia de la Tercera Vía de Giddens, el comunitarismo va más allá de la disyuntiva entre “Estado” y “mercado” pues reconoce también la razón de ser de las “comunidades”, sin privilegiar ninguno de estos tres pilares sobre los que se levantan las sociedades. En esta visión, el Estado es principalmente subsidiario de las comunidades arbitrando con sensatez la economía.

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