Carlos Alfonso Velásquez A. | EDUCACIÓN Y RENOVACIÓN CULTURAL
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EDUCACIÓN Y RENOVACIÓN CULTURAL

EDUCACIÓN Y RENOVACIÓN CULTURAL

El modelo educativo vigente tiende a formar personas para el éxito en la sociedad capitalista, para conseguir dinero, disfrutar del placer y tener poder. En realidad es el mismo modelo de las telenovelas y realities que se encargan de “educar” a través de los medios de comunicación audiovisuales. Sus resultados están a la vista: corrupción, falta de fortaleza para superar fracasos, egoísmo e incapacidad para emprender proyectos comunes de donde se deriva la diatriba como lenguaje privilegiado en el debate público. No estamos formando ciudadanos líderes, gente dispuesta a trabajar por el bien común, que combata la profunda inequidad social, personas de conducta recta, austeras, solidarias y dedicadas a servir de verdad a la comunidad.
Si se escucha a los rectores de colegios y universidades se encuentra que, en la mayoría de ellos, sus proyectos dominantes están en el multilingüismo, en la informática y en los campus dotados de las más modernas facilidades deportivas. Paralelamente en el resto de la sociedad hay cada día más grandes superficies, o sea “templos dedicados al consumo”; cada vez más “body centers” dedicados al culto del cuerpo; cada vez más espectáculo y entretenimiento. La educación tiende al mismo camino: se convierte cada vez más en “edutaiment” e “infotaiment”.
Al mismo tiempo el modelo educativo se obstina en mantenerse en la transmisión de contenidos por parte de un profesor que repite lo que leyó la víspera. Si los educadores no cambian, de pronto les llegará un tsunami inesperado en el que desaparecerán los modelos actuales, y serán reemplazados por la dictadura absoluta de los medios de comunicación y de las redes sociales masivas y despersonalizadas.
Y todo lo anterior está ocurriendo a pesar de que sabemos que la sola información no forma y que un país sin un modelo educativo propio, extraído de sus raíces culturales, fácilmente se convierte en una ensambladora de ideas importadas. Sólo hay un puñado, cada vez más pequeño, de educadores de verdad, intelectuales, poetas, artistas y otros “locos” que seguimos creyendo que lo más importante es el cultivo del espíritu humano, esto es de las facultades superiores de la persona: su inteligencia y su voluntad.
Hacen falta profesores que re-dignifiquen la profesión, que inspiren, que enseñen a pensar, que busquen el equilibrio cabeza-corazón, que incentiven el espíritu crítico, que orienten, que sean ejemplares, que sean líderes encabezando una gran ola que se proponga renovar la cultura dominante. Sobre todo, profesores con el corazón puesto en los demás y no en ellos mismos.
El gran desafío de la educación es, ante todo, formar la mente y el corazón de las nuevas generaciones para atender las grandes necesidades de la sociedad, para reparar el tejido social de la inequidad, la violencia la corrupción y la injusticia, y para soñar con un futuro mejor con base en un proyecto de nación en el cual brille la verdadera cohesión social. En últimas hay que emprender una renovación cultural.

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