Carlos Alfonso Velásquez A. | ¿EXPANSIÓN DEL “MATRIMONIO HOMOSEXUAL”?
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¿EXPANSIÓN DEL “MATRIMONIO HOMOSEXUAL”?

¿EXPANSIÓN DEL “MATRIMONIO HOMOSEXUAL”?

En términos prácticos, en Colombia la agenda pendiente de los “derechos LGBT” se redujo a la adopción y al reconocimiento estatal de sus uniones como matrimonio. Es que la heterosexualidad del matrimonio forma parte de las grandes contiendas jurídicas contemporáneas y planetarias, donde se observan dos tendencias opuestas.

La primera se puede denominar el “efecto dominó”. Es decir, la propensión expansiva de una institución jurídica cuando es adoptada por un país de cierta influencia sobre otros. El que España aceptara el llamado matrimonio entre personas del mismo sexo, pudo producir como reacción que algunos países hispanoparlantes como Argentina, o, más limitadamente, el estado de México D.F. también lo hicieran. En otros países (Chile, Ecuador, Perú etc) solamente se planteó el debate político-jurídico, pero no hubo cambios apreciables.

Esto nos lleva a entender que al tiempo con la tendencia expansiva se ha producido una reacción contraria que se podría denominar de “blindaje”, esto es, la defensa de la institución matrimonial mediante la constitucionalización del matrimonio heterosexual. El último ejemplo en Europa ha sido Hungría donde hace poco se aprobó en el Parlamento, por 262 votos contra 44, una nueva Constitución en la que se establece la protección de la “institución considerada como la unión natural entre un hombre y una mujer y como fundamento de la familia”. Anteriormente, la Constitución polaca de 1997 definió el matrimonio como “la unión entre un hombre y una mujer”.

¿Cuál de las tendencias avanza más? Contra lo que pudiera creerse, existe un equilibrio inestable modelado por reacciones y contra-reacciones que dibujan un panorama más cercano a la defensa del matrimonio heterosexual.

Volviendo a Europa, lo cierto es que si Bélgica, España, Noruega, Suecia y Portugal han regulado el matrimonio entre individuos del mismo sexo, en otros países como Francia, Italia y Alemania, los órganos jurisprudenciales mantienen una posición que no se inclina a aprobar como matrimonio las uniones homosexuales. Por ejemplo, recientemente el Consejo Constitucional francés consideró que la prohibición del matrimonio homosexual, tal y como lo recoge el Código Civil, es conforme a la constitución francesa.

En Latinoamérica también hay reacciones. En México, por ejemplo, ante la aprobación del “matrimonio homosexual” en la capital, los estados de Jalisco, Morelos, Sonora, Tlaxcala y Guanajuato plantearon demanda de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema y aunque no fue acogida tampoco fue impuesta al resto del país e inmediatamente el estado de Baja California reformó el artículo 7 de su constitución, definiendo el matrimonio como “la unión entre un hombre y una mujer”.

En Estados Unidos, mientras que la unión entre homosexuales es reconocida como matrimonio por 6 estados, en 20 se han reformado sus constituciones definiendo el matrimonio como una unión entre hombre y mujer.

El balance final es que de los 192 países reconocidos ante la ONU solamente reconocen el matrimonio entre homosexuales 10 países, más algunos estados de México y Estados Unidos. Entre ellos, no se cuenta ningún asiático ni africano (salvo Sudáfrica). En fin, la anomalía jurídica está vigente pero a la fecha es ampliamente minoritaria.

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