Carlos Alfonso Velásquez A. | HACIA El DESATASQUE DEL CONFLICTO
16185
post-template-default,single,single-post,postid-16185,single-format-standard,do-etfw,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-11.1.1501028569,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2,vc_responsive

HACIA El DESATASQUE DEL CONFLICTO

HACIA El DESATASQUE DEL CONFLICTO

A raíz de la liberación unilateral de cuatro integrantes de la Fuerza Pública y dos civiles que habían sido secuestrados por las Farc, hubo premura en declaraciones y columnas de opinión reabriendo el debate sobre una posible negociación de la terminación del conflicto. Por esa premura, más se demoró la apertura que su clausura, por ahora, con  las declaraciones del Presidente de la República en el foro ideológico del Partido Conservador: “La puerta de la paz está cerrada…. No está en el fondo del mar pero no nos vamos a dejar imponer pautas”.

Y el corto debate afloró pese a que de tiempo atrás las Farc habían anunciado que se trataba de un “gesto de desagravio” hacia la ex senadora Piedad Córdoba…, no una muestra de su disposición a negociar con el Gobierno. La realidad es que lo del gesto fue la excusa; el propósito escondido de las Farc fue medir la temperatura del clima de opinión “publicada” hacia el tema de una posible negociación, para luego actuar en consecuencia.

¿Resultado de la medición? Independientemente de si fueron mejores los argumentos a favor o en contra, quedó claro que una posible terminación del conflicto mediante negociación política se muestra lejana o al menos atascada para buena parte de los formadores de opinión y, claro está, para el Presidente. No obstante, hay algunos “signos de los tiempos” indicando que el desatasque no estaría tan lejano. Veamos.

Por primera vez en la historia del conflicto, no es el Gobierno ni el Estado el que está buscando a las guerrillas para que se sienten a negociar y esto es ganancia por razones que sobra explicar. Por otra parte, al mismo tiempo en que los procesos de la “parapolítica” (y en general del paramilitarismo), y de las “chuzadas” siguen avanzando en los órganos judiciales en “paz política” con el ejecutivo, éste tiene en alta prioridad la sacada adelante de su política respecto a las víctimas y a la devolución de tierras espuriamente apropiadas. A lo anterior se suma el restablecimiento de las relaciones con Venezuela y Ecuador que, paulatinamente, le ha venido cerrando las puertas a los apoyos morales y políticos que de allí provenían hacia las guerrillas. Esto se está dando pese a estridencias como las de Andrés Felipe Arias. Y para completar, el semáforo que se puso en rojo sobre las “Bacrim” puede impulsar importantes resultados de pacificación.

En fin se está conformando un escenario de relegitimación del Estado que bien podría acercar el momento de un Gobierno con sólida autoridad que se sienta a hablar con unas guerrillas más debilitadas por un discurso de agravios que, frente a la realidad, no sería creíble ni para ellos mismos. Hacia adelante la clave está en que mediante una estrategia en la que se articulen ingredientes pacificantes como los descritos (y otros necesarios) con ingredientes pacificadores, como el empleo racional y dosificado de la Fuerza Pública, se logre arribar al momento en que dicho escenario ha madurado.        

No Comments

Post A Comment