Carlos Alfonso Velásquez A. | LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO A DEBATE
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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO A DEBATE

LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO A DEBATE

En reciente “Off the record” de este diario se planteó que surgirían sendos referendos en contra del fallo próximo a ser emitido por la Corte Constitucional, cualquiera sea su sentido. Es decir, habría referendo si se abre la puerta de la legalidad a la adopción por parejas del mismo sexo (y a la conexa posibilidad de considerar “matrimonio” esas uniones) pero también lo habría si el fallo no provee el ropaje legal. En otras palabras, se abrió el debate público sobre la ideología de género.
Es que aunque sus postulados pueden sonar exagerados para el ciudadano del común, su presencia es evidente en lo que conocemos como “occidente”: el tipo de adopción mencionada al lado del “matrimonio gay” son dos ejemplos; también lo son la promoción de los llamados “derechos sexuales y reproductivos” de donde provienen la proliferación de guías escolares con una visión sesgada de la sexualidad y las leyes que permiten el cambio de sexo. En fin, toda una gama de deficiencias psicosociales que se pretende “normalizar” cuya raíz se podría sintetizar en una especie de “rebelión libertaria” de varias personas contra la humana naturaleza…, contra ese modo de ser común de los hombres y su derivado más contundente: el “sentido común”. Con sencillez y a la vez profundidad uno de los sociólogos más importantes del siglo XX, Niklas Luhmann, decía que la distinción entre hombre y mujer, entre marido y esposa, es comprensible por el “sentido común”. De todos modos no conviene soslayar el hecho de que, como alguien decía, “Dios siempre perdona, los hombres a veces, la naturaleza nunca”.
Además, hay una posibilidad que ha merecido menos atención sin por esto ser menos importante. Paradójicamente, el ideal “libertario” que promueve dicha ideología puede volverse contra el individuo en manos del poder del Estado. Así lo explica Francesco D’Agostino, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Tor Vergata en entrevista de la que transcribo un aparte:

 

“La ideología de género sostiene que cada persona decide autónomamente su identidad de género, y ésta además puede ser variable. Si en nombre de la autodeterminación la identidad personal se desvincula de sus raíces naturales, ¿no podría ocurrir también que el poder político se considerara legitimado para decidir esa identidad que no se basa ya en nada natural?
No creo que sea posible que todas las personas escojan su identidad de género. Esta reivindicación es fundamentalmente abstracta e ideológica… Si cada uno puede escoger su identidad de género es razonable pensar que también puede ser impuesta desde fuera, desde la sociedad civil o desde el Estado. Bien pensado, podría darse un acuerdo colectivo que reconociera la primacía de la decisión de la mayoría sobre la individual. Si la identidad de género llega a ser una decisión que no difiere de otras decisiones de carácter político o social, no hay duda de que el poder podría imponerla, como impone indirectamente el rol social y profesional de cada individuo”.

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