Carlos Alfonso Velásquez A. | LOS BEBÉS SE DESARROLLAN, NO SE FABRICAN
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LOS BEBÉS SE DESARROLLAN, NO SE FABRICAN

LOS BEBÉS SE DESARROLLAN, NO SE FABRICAN

A continuación resumo el artículo “Construction, Development and Revelopment” del profesor Richard Stih, en el que defiende la idea del desarrollo del ser humano, en contraposición a la de construcción, una de las favoritas de los promotores del “aborto legal”.

Según Stih, el hombre es ya un ser humano desde el momento de su concepción, con su misma forma y naturaleza, que se desarrolla con el paso del tiempo sin que sean necesarios elementos externos para darle forma. Por esto, no se puede comparar el proceso de desarrollo del ser humano al de construcción o fabricación, por ejemplo, de un carro.

¿En qué momento de la cadena de montaje podemos decir que hay carro? Algunos dirán que existe desde que se reconoce su forma. Otros mirarán lo funcional sosteniendo que hay carro solo cuando se instala el motor y las ruedas. Y también habrá quienes piensen que sólo existe el vehículo cuando circula por la calle. Pero seguramente todos coincidiremos en una cosa: nadie va a decir que el carro existe al comienzo de la cadena de montaje, cuando el primer tornillo se une a la primera tuerca.

Pues bien, esa, la del carro, es la manera en que la gente amiga del “construccionismo” se imagina el comienzo de la vida humana. Al principio del proceso no hay ni vehículo ni ser humano. Algunos piensan que el bebé debe tener toda la protección posible, pero sólo desde el momento en que está fabricado. “Me cuesta creer que un puñado de células –más primitivo que una lombriz– tiene los mismos derechos que el lector de este artículo” escribiría algún “construccionista”.

Y hay algo de verdad en ese argumento: nada puede ser una cosa bien definida hasta que no adopta su forma completa. Y la forma de una cosa “en construcción” es algo impuesto desde fuera. Lo que se olvida es que en el desarrollo de un bebé, la forma está ahí desde el momento de la concepción.

Así pues, comparar el nacimiento de un bebé con la fabricación de un carro puede ser una imagen atrayente pero totalmente equivocada. A diferencia de las cosas, a los seres humanos nadie nos fabrica, ni siquiera Dios. No existe un constructor externo porque la vida humana no se hace, se desarrolla. En la construcción, la forma que define a la cosa va apareciendo en la medida en que se le van añadiendo detalles desde fuera. En cambio en el desarrollo, el principio vital (el “alma”) está desde el principio.

A los organismos vivos no se les forma ni se les define desde fuera. Se definen y se forman a sí mismos. La naturaleza o forma de un ser vivo está en sus genes desde el principio, y esa forma empieza a manifestarse desde el primer momento de su existencia. Los embriones no necesitan ser modelados según un tipo de ser. Ya son un tipo de ser.

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