Carlos Alfonso Velásquez A. | LUCES PARA LA CORTE CONSTITUCIONAL
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LUCES PARA LA CORTE CONSTITUCIONAL

LUCES PARA LA CORTE CONSTITUCIONAL

Este año finaliza con un trascendental debate jurídico entre la Corte Constitucional y la Procuraduría General de la Nación a raíz de la solicitud de nulidad de la sentencia T-585 de 2010 presentada por el Procurador, que habla del momento histórico que estamos viviendo en el proceso, que algunos han querido promover, de mutación de la despenalización del aborto en derecho fundamental.

Por dicha sentencia el pasado 3 de diciembre El Tiempo tituló así la noticia: “Corte Constitucional eleva el aborto a derecho fundamental”. De esta manera sintetizó el momento que de tiempo atrás vienen esperando los promotores (as) del “derecho al aborto”. Hay que recordar que la última fase de dicho proceso de mutación empezó con la sentencia del 2006 que despenalizó el aborto en tres casos excepcionales, después de lo cual vino un inusitado empeño de los sectores pro-aborto por posicionar una falacia que, pese a la rebuscada argumentación, es rechazada por el sentido común: considerar que cuando una conducta no es penalizada (aborto en casos excepcionales) puede transitar a “derecho fundamental”.

Pero, al respecto, desde la cuna de la posmodernidad llegan luces que bien pueden alimentar la sabiduría de la Corte. En estos días el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Estrasburgo) condenó a Irlanda por la falta de disposiciones legales en un caso de aborto terapéutico, reconocido en la Constitución solo cuando está en peligro la vida de la madre. Pero a la vez sostuvo que la prohibición constitucional del aborto vigente en Irlanda es compatible con la Convención Europea de Derechos Humanos.

La legislación irlandesa había sido denunciada ante dicho Tribunal por tres mujeres que afirmaron haberse visto obligadas a ir al extranjero para abortar, porque su salud estaba en peligro. Los jueces dieron la razón a una de ellas que adujo no haber tenido ningún medio para abortar legalmente pese al riesgo médico que afrontaba por estar en fase de remisión de un cáncer en el que temía recaer. Afirmó que no se le informó de si su caso entraba dentro del supuesto de aborto terapéutico, y que tuvo que ir abortar en el Reino Unido. Los jueces condenaron al Estado irlandés a indemnizarla por daños morales porque estimaron que no se justificó la falta de una ley sobre el aborto cuando está en peligro la vida de la madre.

Pero al mismo tiempo el Tribunal desestimó las demandas de las otras dos mujeres que invocaban su derecho al aborto por motivos sociales o problemas médicos de escasa relevancia. Y estimó que, respecto a la legislación sobre el aborto, los países europeos gozan de “un amplio margen de apreciación”, correspondiendo a cada país establecer la legislación. Aunque la prohibición del aborto sea una interferencia en la vida privada, la interferencia está justificada, dijo el Tribunal, “por la finalidad legítima de proteger la moral pública tal como se entiende en Irlanda”.

Deseo a los lectores un 2011 pleno de realizaciones inspiradas por el amor y guiadas por la inteligencia.

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