Carlos Alfonso Velásquez A. | MAQUIAVELISMO CRIOLLO
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MAQUIAVELISMO CRIOLLO

MAQUIAVELISMO CRIOLLO

En política el engaño es virtud, eso dice la filosofía”. Fue ésta la “paradigmática” y diciente respuesta de José Obdulio Gaviria en el canal ET ante la indagación periodística sobre las razones que habría tenido el ex comisionado de paz Luis Carlos Restrepo para hacerle creer a la Fiscalía que iba a comparecer a la audiencia de imputación de cargos, mientras alistaba maletas para salir del país por la puerta de atrás.

Con dicha respuesta quedo al desnudo la evidente impronta maquiavélica que ha servido de guía para la labor político – ideológica del ex asesor presidencial de Álvaro Uribe. Y si fue y sigue siendo su asesor, obvio es decir que es ella, la maquiavélica, la misma filosofía que “ilumina” la mente del ex presidente.

Pero resulta que como suele ocurrir con quienes se matriculan en la escuela de Maquiavelo, tarde o temprano la fortuna les da la espalda. Tanto así que quien por su “virtú” alcanzó el honor de ser el único ex presidente – entre los muy pocos reelegidos en Colombia durante el último siglo- que no tuvo que renunciar o ceder el poder durante el segundo mandato, está incurriendo en un contrasentido de tal dimensión que quedará registrado en la historia, oscureciendo los “exitosos resultados” de su gestión.

Recordemos que uno de los principales “fundamentos doctrinarios” (como los llamaría J.O. Gaviria), de la política de “Seguridad Democrática” estuvo en la negación del conflicto armado en el país reemplazando ese concepto por el de “amenaza terrorista contra una democracia que se ha venido profundizando”. Es decir, buscó eliminar cualquier posibilidad de justificación de las guerrillas bajo la premisa de la legitimidad y fortalecimiento de nuestra democracia, lo que implica claro está la fortaleza de nuestro ordenamiento jurídico – político.

Pues bien, el mismo personaje casi que alabado por la anterior postura, es quien gestionó en la sombra el asilo político que le otorgó el Gobierno de Panamá a la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado, y quien, ya no en la sombra sino a la luz pública, le dio a Restrepo una carta de recomendación para que otro Estado también le otorgue el asilo, según lo afirmó el mismo Uribe en La W. ¡Qué actuación tan coherente y admirable de un ex jefe de Estado! ¡Vaya manera de aportar su importante concurso a la tarea de mantener la legitimidad del ordenamiento jurídico de la Patria que tanto ha dicho que ama!

Cuan diferente hubiese sido si, manteniendo su altura de exjefe del Estado colombiano, más bien ayuda a sus ex subalternos a vencer con sólidas tesis jurídico – políticas al aparato judicial que de manera genérica tanto critica porque “no ofrece garantías”. Eso sí hubiese sido valentía. Muy diferente a la “valentía” de Restrepo descrita por el sofista J.O Gaviria en su última columna equiparándolo con nuestro Señor Jesucristo, pretendiendo así engañar incautos e imitando, ¡quien lo creyera!, a Timochenko en su primer comunicado. En fin, “si el hecho lo acusa, el efecto lo excusa” pensará el maquiavelismo criollo.

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