Carlos Alfonso Velásquez A. | PROFUNDIZAR EL DEBATE DEL EMBARAZO ADOLESCENTE
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PROFUNDIZAR EL DEBATE DEL EMBARAZO ADOLESCENTE

PROFUNDIZAR EL DEBATE DEL EMBARAZO ADOLESCENTE

“Además de la píldora del día siguiente, necesitamos enfocarnos como sociedad en la educación y prevención para el día antes”. Esta frase fue destacada por El Tiempo en reciente editorial sobre el tema colocado en la agenda pública por el candidato a la presidencia Rafael Pardo, quien, dicho sea de paso, quiso hacer énfasis en la educación mencionando lo de la “píldora gratis” como medida excepcional, previa asesoría de consejeros. Pero lo que destacaron los medios fue lo excepcional, no lo principal: la educación.
Indudablemente el enfoque en la educación es clave. Pero asumiéndolo de manera integral, lo que implica empezar por no quedarse en que el debate “es médico y no moral”, bajo el incompleto argumento de que se trata solo de un asunto de “salud pública”. Así se pretende dejar de lado lo antropológico, al considerar tácitamente que el ser humano puede, sin contrariar su intimidad, desentenderse de lo que es bueno o malo para su propia realización. Se hace pues necesario profundizar en el debate.
En últimas el actual problema del embarazo adolescente es una de las consecuencias sociales de la “revolución sexual”. El siglo XX comienza con una gran revolución, la industrial, y acaba con otra, la sexual. Sin embargo, a diferencia de la primera, la última ha sido poco estudiada. Veamos algunos aspectos que podrían servir de abrebocas a este propósito.
En concordancia con el sociólogo español José Pérez Adán, la primera fase de la “revolución sexual” es la consecuencia del desarrollo de la farmacología contraceptiva a finales de los años sesenta del siglo pasado que, de facto, divide la sexualidad en dos compartimentos estancos. Por un lado la capacidad de engendrar y, por otro, completamente aparte, la capacidad de gozar del placer específico. De esta manera separamos sexo y procreación. Esto supone un punto de partida nuevo en la historia de la sexualidad. La palabra clave aquí es la “píldora”. La píldora anticonceptiva es el invento técnico que de manera más radical ha cambiado la vida de las personas.
En los ochenta vino otra etapa de dicha “revolución”. Se trató de la aceptación paulatina y el reconocimiento de comportamientos catalogados como “desviados” hasta entonces. La palabra clave aquí es “homosexualidad”. Lo más singular de este estadio es la paulatina aceptación social de las relaciones homosexuales, pero en general podemos referirnos a la comprensión más o menos generalizada del sexo como algo que pertenece en exclusiva al que lo tiene y que puede hacer con ello lo que quiera.
Todo lo anterior podría ayudar a conformar un punto de partida para un debate más profundo y conducente a la solución del problema del embarazo adolescente y otros paralelos. Retomemos las premisas subyacentes a la “revolución sexual” y discutamos racionalmente si han sido edificantes de lo verdaderamente humano o más bien deshumanizantes. Si lo último, aún podemos reconducir las inercias y consecuencias de esa revolución en beneficio de todos y en particular de las futuras generaciones.

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