Carlos Alfonso Velásquez A. | RESCATANDO EL AUTÉNTICO FEMINISMO
15007
post-template-default,single,single-post,postid-15007,single-format-standard,do-etfw,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-11.1.1501028569,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2,vc_responsive

RESCATANDO EL AUTÉNTICO FEMINISMO

RESCATANDO EL AUTÉNTICO FEMINISMO

Hace una semana El Tiempo tituló Un revolucionario paso en pro de mamás trabajadoras la noticia sobre la medida de la Contraloría de permitir que las madres con hijos menores de edad puedan salir de la entidad a las 3 de la tarde, sin que esto implique dejar de cumplir con las 40 horas semanales que contempla el código laboral.

Al respecto llama la atención el empleo del término “revolucionario” pues nos estaría indicando que la “tercera ola” feminista se ha posicionado de tal forma que cualquier cambio que contraríe sus “valores” se cataloga como tal. Es decir, quien tituló la noticia consideró “revolucionario” algo que para los sectores feministas de la “tercera ola” sería “contrarrevolucionario”. Por esto mientras que la Contralora Sandra Morelli, actuando como feminista auténtica, declaró “lo hacemos para favorecer el equilibrio entre el trabajo y la familia…”, la feminista (de tercera ola) Florence Thomas, dijo “es una decisión interesante, pero se corre el riesgo de profundizar el rol de la mujer como única responsable del hogar”. Nótese cómo ante la contundencia de la bondad de la medida, Thomas solo atinó a calificarla como “interesante” mientras que otras expertas reconocieron sin ambages sus presentes y futuros beneficios sociales: “tendríamos niños más sanos, más alegres, más seguros y menos vulnerables a los abusos”.

Es que el feminismo auténtico, no fue ni anti-familiar ni pro-aborto como el de “tercera ola”. Antes de los 60 el movimiento feminista se enfocó en la equiparación jurídico – política de las mujeres con los varones, es decir en reivindicaciones justas y razonables. Fue en realidad un movimiento liberal pues lo que  en el fondo logró fue extender el principio de igualdad frente a la ley al sexo femenino: derecho al voto, eliminación de los recortes a la capacidad jurídica de la mujer casada, derecho de las mujeres a cursar estudios y ejercer una profesión etc.

Luego vino un primer deterioro del feminismo con el de “segunda ola” que adoptó una posición contraria a la familia al  argumentar que la “opresión de la mujer” provenía de su rol de ama de casa y madre. Y desde los 90 hemos vivido un deterioro aún mayor con la “tercera ola” feminista que bajo la influencia del postestructuralismo francés originó la “ideología de género”. Aquella que le ha querido aportar a la sociedad la sustitución del concepto de sexo (determinación biológica) por el de género (construcción cultural). De este “criterio” se han venido derivando visiones distorsionantes de la esencia de lo humano hasta llegar hoy a sectores sociales que consideran la masculinidad y la femineidad como “construcciones” y “elecciones”. Por esto no es de extrañar la tendencia a normalizar la homosexualidad. En fin, de seguir nuestra sociedad en esa ruta el pronóstico se torna reservado.

Por lo anterior hay que aplaudir la medida de la Contralora y todas aquellas que sigan surgiendo para rescatar el auténtico feminismo, aquel que, concordando con la naturaleza humana, mejora la salud social.   

No Comments

Post A Comment