Carlos Alfonso Velásquez A. | RETO A LA REPRESENTATIVIDAD DEL CONGRESO
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RETO A LA REPRESENTATIVIDAD DEL CONGRESO

RETO A LA REPRESENTATIVIDAD DEL CONGRESO

En nuestros días es evidente una inclinación que no es acertada, pese a que es acogida como verdad irrebatible por muchas personas con mayor responsabilidad hacia el bien común social como abogados, periodistas y políticos.  Me refiero a la tendencia a identificar lo bueno y lo malo en el ámbito público con lo constitucional y anti – constitucional. El ideal sería que lo constitucional, respetando la libertad y la esencia moral de la naturaleza humana, se pudiera identificar todo con lo bueno, pero hay casos en que no es así: en ocasiones se introducen interpretaciones ideologizadas de constitucionalistas que pretenden cambiar hasta el sentido común. El mismo que – sin necesidad de elaboraciones intelectuales – coincide con lo que, así no lo queramos reconocer, es intrínseco a nuestra naturaleza, es decir, aquello que concuerda con la ley natural.

Por lo anterior, es de aplaudir la propuesta de acto legislativo anunciada por el nuevo director del  Partido Conservador consistente en adicionarle al artículo 11 de nuestra Constitución Política, que dice “El derecho a la vida es inviolable….”,  las palabras “desde su concepción hasta la muerte natural”.  De esta manera, y de ser aprobada la adición, se cerraría el boquete que paulatinamente se ha venido abriendo para convertir en relativo el derecho a la vida; el mismo que si bien la Carta Política contempla como el primero de los fundamentales, el sentido común lo considera absoluto y por ende, prevalente. Hasta tal punto se ha abierto el boquete que algunos juristas, con la mirada nublada por el individualismo, buscan convertirlo en tronera al promover la calificación del aborto y de la eutanasia también como derechos fundamentales.

Ahora bien, coincidiendo con el anuncio de la propuesta se divulgaron los resultados de una investigación  del Observatorio de Medios de la Universidad de la Sabana (www.observatoriodemedios.info) , orientada a medir rasgos de la cultura política capitalina, de la que es oportuno compartir una lectura de algunos de sus resultados. Pese a que muchos identifican el Partido Conservador como el único portador de las causas en pro de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y de la protección de la familia como célula básica de la sociedad, el estudio desmiente esa percepción: mientras que solo el 6% de la muestra se identifica con dicho partido, el 71% está en desacuerdo con despenalizar el aborto, el 42% es contrario a la eutanasia y el 66% a la unión entre gays, calificada como matrimonio.

Así las cosas, se corroboraría la afirmación de Álvaro Gómez Hurtado en el sentido de que en Colombia hay más conservatismo – o mejor más sentido común – que partido conservador. Y, más importante aún, partiendo de la base de que desde Bogotá – donde habita gente originaria de todos los rincones patrios – se jalona la cultura política del país, se plantea un reto histórico al congreso. Esto es, actuar representando a las mayorías, de lo contrario la posibilidad de un Referendo queda latente.

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