Carlos Alfonso Velásquez A. | ¿REVIVIENDO LA PATRIA BOBA?
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¿REVIVIENDO LA PATRIA BOBA?

¿REVIVIENDO LA PATRIA BOBA?

Como es sabido, la “Patria boba” fue un lapso de 6 años en nuestra historia pre-independentista, caracterizado por una guerra interna entre centralistas y federalistas, con una causa tan injusta y por lo mismo endeble, que se desarrolló sin aún haber asegurado la independencia de los españoles. ¿Resultado de esa guerra fratricida? El ostensible debilitamiento de la república en ciernes, hasta el punto de que una España maltrecha por la guerra contra el imperio napoleónico encontró fácil emprender la reconquista.

En nuestros días de pre-campaña electoral – guardadas las diferencias de tiempo, modo y lugar-, parecería estar ocurriendo algo similar a la “Patria boba”. Sin aún haber asegurado la paz socio-política para independizarnos de la violencia política, una porción considerable de los políticos de profesión (y connotados periodistas) aparentemente olvidaron que el acuerdo al que se arribó con la Farc fue para “terminar el conflicto”- político violento de 50 años- como punto de arranque para construir dicha paz. En otros términos, aparentemente olvidaron que apenas estamos empezando a construirla.

Y no es difícil demostrarlo. Sin necesidad de recurrir a las posturas del uribismo desde el comienzo de las negociaciones, la semana anterior vimos cómo Vargas Lleras “salió al ruedo” con una entrevista en El Tiempo titulada “Nadie entiende por qué 48 millones quedamos bajo la JEP”. Es decir, con ese titular inició una competencia con Uribe para ver cuál de los dos es más hábil para esgrimir mentiras disfrazadas de verdad, las mismas que no contribuyen en nada a construir la paz, sino que de manera dañina para el país promueven discordias. Son precisamente mentiras de ese estilo las que la JEP buscará desvirtuar para que afloren verdades completas, eso sí con sus responsabilidades como requisito para resarcir y reparar las víctimas que arrojó el conflicto y de esta manera tener una base sólida para evitar la repetición.

Así las cosas, se puede deducir porqué su santidad Francisco después de haber logrado sentar frente a frente a Uribe y a Santos y, quizás, concluir que la reconciliación entre ellos era un imposible, decidió visitarnos diciendo en su discurso en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño, entre otras: “Y quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso; este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz”.

También se entiende porqué en la primera misa oficiada por el Papa nos dijo en un aparte de la homilía: “Nosotros podemos enredarnos en discusiones interminables, sumar intentos fallidos y hacer un elenco de esfuerzos que han terminado en nada; pero, igual que Pedro, sabemos qué significa la experiencia de trabajar sin ningún resultado. Esta nación también sabe de ello, cuando por un período de 6 años, allá al comienzo, tuvo 16 presidentes y pagó caro sus divisiones (“la Patria boba”)”.

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