Carlos Alfonso Velásquez A. | SEGURIDAD Y PACIFICACIÓN: “LINK” AUSENTE
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SEGURIDAD Y PACIFICACIÓN: “LINK” AUSENTE

SEGURIDAD Y PACIFICACIÓN: “LINK” AUSENTE

Con la aprobación en el Congreso de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras se dotó de marco jurídico a una de las maniobras de más alto calado estratégico que se hayan concebido durante el conflicto armado interno debido a su potencial de pacificación. Y el Presidente tiene clara la dimensión de la maniobra. Por esto. en un gesto de especial significación, fue presentada personalmente por el Presidente Santos declarando: “si solo se aprueba esta ley, habrá valido la pena ser Presidente, y para ustedes valdrá la pena ser Congresistas”. De esta manera, además de propender por sanar las heridas a las víctimas por razón del conflicto, dio un paso fuerte para arrebatarle a las Farc una de sus principales banderas auto-justificadora, la misma que no ha dejado de aparecer en sus comunicados: la injusticia social hacia los campesinos, promovida por la usurpación y desalojo de sus tierras.

Ahora bien, el mismo día en que dicha Ley se aprobaba en el Congreso, el Ministro de Defensa, “con bombos y platillos”, presentaba públicamente la “Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad”. Y ¡oh paradoja! No hay siquiera una mención a la restitución de tierras en todo el texto de la nueva política de seguridad ¿Cómo entender que pese a que se habla de “una nueva visión de las amenazas y sus características” no se hayan contemplado los “palos en la rueda” que se ven venir contra la restitución de tierras?

Francamente hay que estar desconectado de la realidad si en esa “nueva visión de las amenazas” no se ve que la promesa del Gobierno de restituir las tierras despojadas por la fuerza a los campesinos y las minorías étnicas ha sido recibida con esperanza por parte de las víctimas y rechazo – que se constituye en amenaza- por parte de los beneficiarios del despojo, muchos de los cuales están vinculados a organizaciones armadas con capacidad de usar la violencia para impedir el éxito de las reclamaciones de restitución. Y la cuestión no es solo de restitución, también del regreso a tierras abandonadas ¿cómo entender que no se hayan considerado como áreas críticas – para proveer cortinas de seguridad- los sectores de tierras abandonadas en el pasado reciente, precisamente por la inseguridad?

Una posibilidad que dejaría sin piso las mencionadas falencias, es la de que internamente en el Gobierno se haya decidido solo empezar a restituir en la medida en que se vaya restableciendo la seguridad. Pero si así fue, conviene repensar el asunto pues lo contrario es más estratégico: proveer cortinas de seguridad dondequiera que se va a restituir o a volver a ocupar como paso previo al logro de una seguridad consolidada, entre otras, porque desde el comienzo se le cierra el margen de maniobra a las guerrillas.

El vacío de la Política de Seguridad Democrática estuvo en la ausencia de articulación entre seguridad y pacificación. Si el Gobierno Santos no reajusta su política de seguridad caería en uno similar.      

 

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