Carlos Alfonso Velásquez A. | SIMBOLISMO INEQUÍVOCO
16799
post-template-default,single,single-post,postid-16799,single-format-standard,do-etfw,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-11.1.1501028569,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2,vc_responsive

SIMBOLISMO INEQUÍVOCO

SIMBOLISMO INEQUÍVOCO

Aunque no estuve al tanto de las razones que motivaron la decisión de la alcaldía de Medellín de hacer implosionar los restos del Mónaco, el emblemático edificio de la sucia riqueza de Pablo Escobar, se puede colegir que entre ellas se consideraron aspectos tales como ponerle freno a los “narcotours” que colateralmente le han hecho apología al delito, ofendiendo además la memoria de los afectados por la violencia del narcotraficante. También, seguramente se pensó en mostrar inequívocamente el rechazo a la espuria riqueza, contrarrestando a la vez el morbo nacional e internacional que aún despierta la figura del otrora “poderoso” capo. El mismo que, en series, películas y libros, algunos autores han convertido en una leyenda…, en una especie del Al Capone colombiano. Todo lo cual ha hecho daño a una considerable porción de la juventud de una sociedad que, consciente de la imperiosa necesidad de superar la crisis moral, acusa la urgencia de tener verdaderos héroes contemporáneos que sirvan de ejemplo a las nuevas generaciones.

En fin, lo más importante es que la implosión del Mónaco es una alegoría diciente de algo que se ha puesto de manifiesto muchas veces en la historia tanto de Colombia como del mundo: El mal nunca ha tenido ni tendrá la última palabra. Y si tenemos en mente que nos hemos demorado treinta años para que en ceremonial público se ponga de manifiesto el rechazo sin cortapisas a los narcotraficantes y su dinero mal habido, de todas maneras el evento demuestra la validez de aquellas palabras del Papa Francisco en su visita del 2017: “Estoy convencido de que Colombia tiene algo de original, algo muy original, que llama fuerte la atención: no ha sido nunca una meta completamente realizada, ni un destino totalmente acabado ni un tesoro totalmente poseído…”.

Y hablando de palabras, llamó la atención el hecho de que en las grabadas inicialmente por el presidente Duque, casi ninguna atención tuvieran las víctimas de la violencia narcoterrorista, y menos los héroes. En cambio, en las del alcalde Federico Gutiérrez sí tuvieron un lugar destacado, entre otros, el coronel Valdemar Franklin Quintero, y claro está Luis Carlos Galán Sarmiento.

Ahora bien, si ampliamos la mirada y caemos en la cuenta de que la crisis política de la República Bolivariana de Venezuela tuvo entre sus causas iniciales el vacío de partidos políticos institucionalizados y legítimos en el que fueran formados o acogidos auténticos líderes políticos, para cerrarle el espacio al populismo de un Chávez y a la torpeza de un Maduro, es oportuno y por demás justo, que el Consejo de Estado, también le rinda un homenaje simbólico a la memoria de Luis Carlos Galán atendiendo favorablemente la petición de revivir jurídicamente el “Nuevo Liberalismo”. 

No es sino recordar que el “Nuevo Liberalismo” surgió para superar una de las crisis del Partido Liberal, en ese entonces influenciado por “amigos” de narcotraficantes. Y en esto tuvo un significativo desempeño pues fueron muchas las batallas que dio para relegitimar la política y el Estado.

No Comments

Post A Comment