Carlos Alfonso Velásquez A. | TEMAS PENDIENTES DE BARILOCHE
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TEMAS PENDIENTES DE BARILOCHE

TEMAS PENDIENTES DE BARILOCHE

Salvo contadas excepciones los medios de comunicación, en especial la televisión, privilegian la difusión de informaciones y opiniones que capten audiencia estimulando más la emotividad que la reflexión. El cubrimiento de la cumbre de Bariloche no fue la excepción.  

Por lo anterior la mayoría de opiniones publicadas sobre la reunión de UNASUR se han dedicado a exaltar o “la ganada del pulso de Uribe frente a sus contradictores” o “el aislamiento de nuestro Presidente entre los gobernantes suramericanos”.

Pero dos temas de fondo planteados por el Presidente Lula no han merecido análisis. Me refiero, por una parte, a la “bomba de profundidad” que lanzó el brasilero ante una de las explicaciones de nuestro Presidente sobre el acceso de los EE.UU. a nuestras bases militares. Y, por otra, a la inconveniencia de que la reunión fuera televisada en vivo y en directo, como lo exigió Uribe antes de comenzar.

En el primer caso el Presidente de los colombianos dijo que se trataba de actualizar un convenio de cooperación militar que comenzó en 1952. A lo que Lula, palabras más palabras menos, comentó: si los EE.UU. han estado cooperando con Colombia en la lucha contra el narcotráfico desde hace más de medio siglo – cabría agregar: y contra las guerrillas-, y los resultados son los que observamos ¿No ha llegado la hora de replantear ese tipo de cooperación? Es decir, planteó un tema a la altura de Jefes de Estado que merece ser debatido a fondo en Colombia. No obstante, al respecto lo único que leí en los medios fue “a Uribe no le gustó el comentario”, que tristeza. Seguramente por un mal entendido nacionalismo que grita ¡hay que apoyar al Presidente!, los medios echaron por la  borda la  oportunidad de traer a la agenda pública un asunto, ese sí, de vital interés nacional.

El tema de la exigencia de Uribe para que la cumbre fuera televisada en vivo y en directo, también fue soslayado. No se plantearon interrogantes como ¿Al hablar más para los televidentes que para los otros presidentes se avanza en la solución de los problemas? ¿Hablar para la audiencia televisiva requiere argumentos que inviten a la reflexión o a la emoción? En fin, no se ha debatido si lo que un buen amigo llamó “Diplomacia de Opinión” desvirtúa la esencia de la Diplomacia. Es decir, si al privilegiar la opinión pública se deja a un lado su razón de ser: una estrategia de alto nivel para que los Estados protejan sus intereses nacionales sin necesidad de afectar los de los otros.   

 

Apostilla: Al escuchar al Presidente Uribe referirse al difunto Raúl Reyes como un “terrorista torturador”, una estudiante de bachillerato preguntó a su papá: ¿Eso le queda bien a nuestro Presidente? Su progenitor contestó con otra pregunta ¿vas a ir a la marcha de “No más Chávez”? La niña contestó: ¿Para qué darle importancia a quien no la tiene? Esto sí permite decir ¡aún hay esperanza!

 

    

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