Carlos Alfonso Velásquez A. | TRASFONDO DEL MAGNICIDIO DE GALÁN
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TRASFONDO DEL MAGNICIDIO DE GALÁN

TRASFONDO DEL MAGNICIDIO DE GALÁN

Ojalá estas líneas contribuyan a armar el rompecabezas de la autoría intelectual del magnicidio de Galán. El escrito se fundamenta en el conocimiento del “modus operandi” del “Cartel de Cali” adquirido durante mi desempeño como Jefe del Bloque de Búsqueda durante 1994, en la lectura del libro “El asesinato de Galán” (Fernando Cortés) y en informaciones de prensa.

El “cartel” que dirigió el “ajedrecista” se caracterizó por la aplicación de la estrategia de aproximación indirecta en la mayoría de sus acciones: asesinatos, sobornos, etc. Este tipo de “cómo” incluyó siempre una cuidadosa compartimentación: nadie debe saber más de lo estrictamente indispensable para cumplir su “tarea”.

Por otra parte, no se desbordó en asesinatos. Y cuando consideró “necesario” alguno de impacto, analizó previamente el contexto en que se ejecutaría para asegurarse que ninguna hipótesis le apuntara. Cuando no era posible, solo daba luz verde cuando veía que en su dirección apuntaría la hipótesis menos probable. Teniendo en mente lo anterior pueden adquirir sentido los siguientes indicios.

En 1989 los competidores de Galán por la candidatura del Partido Liberal eran cinco. De ellos los menos rezagados en las encuestas eran Samper, Santofimio y Durán. Sin embargo, varios analistas coincidían en que después de la de Galán la siguiente fuerza electoral era la de Samper.

Durante el sepelio del líder, mientras el cortejo fúnebre caminaba por la 7ª y la 26 hacia el cementerio, apareció en el puente de la Caracas un grupo proclamando “las banderas de Galán son para Samper”. Cinco años después se abrió el ocho mil de donde derivó la acusación contra Samper por haber recibido, su campaña, “ayuda financiera del cartel”. En los narcocassetes fue mencionada una posible “ayuda” a la campaña que adelantó Maza en la costa antes de adherir a Samper. Por el mismo proceso, Santofimio fue condenado.

Para la fecha del crimen parte de las autodefensas del Magdalena Medio habían quedado bajo el control del Cartel de Cali. El autor material, Rueda Rocha, era uno de los hombres claves de aquellas. David Tomkins –  mercenario “contratado” por Cali y, al parecer, unos militares corruptos, para realizar “operaciones” contra las Farc y contra Escobar entre 1988 y 1989-, tuvo a Rueda entre sus “pupilos”. Dicha “contratación” quedó registrada en declaración de Tomkins ante el Senado de los EE.UU.

Rueda escapó de la Picota en septiembre del 90 gracias a ingentes sobornos. Poco después fue abatido, junto con siete paramilitares, por un grupo del GOES en cercanías de Honda. Del “blanco” de esta operación nadie quedó vivo y la información para realizarla, al parecer, se originó en el Cartel de Cali.

Para la fecha del asesinato, Escobar y otros capos (no de Cali) – a través de Guido Parra-, avanzaban en una “negociación de paz” con el gobierno Barco gracias a la intermediación de Joaquín Vallejo. Su divulgación nunca se realizó por la guerra contra los narcotraficantes que declaró el Gobierno la misma noche del magnicidio.

 

    

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