Carlos Alfonso Velásquez A. | UNA CLAVE PARA LAS CAMPAÑAS
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UNA CLAVE PARA LAS CAMPAÑAS

UNA CLAVE PARA LAS CAMPAÑAS

“…he sido afectado de la inseguridad y con la mayor objetividad digo que mantengo todas las dudas y todas las preocupaciones, porque muchos no la llevan (la seguridad) como un compromiso del alma y estos temas tienen que ser compromisos del alma”. Son palabras del Presidente en reciente entrevista concedida a RCN radio. En ellas se asoma uno de los factores clave que ha permanecido en el trasfondo de la energía y la pasión con las que el  primer mandatario ha conducido la  Política de Seguridad Democrática (PSD).

No es aventurado colegir que ese “haber sido afectado de la inseguridad” es una manera políticamente correcta de decir “mi padre fue asesinado por las Farc” y que ese “compromiso del alma” sea una forma indirecta de expresar que no ha podido superar del todo, el dolor que sufrió por la injusta muerte. Si así es, estamos frente al motor de la pasión que ha aflorado, por ejemplo, cada vez que el Presidente se ha referido públicamente a las Farc: “narcoterroristas asesinos, asesinan y luego producen comunicados doctorales”.

Ahora bien, desde que asumió el poder, su enérgico talante potenciado por dicha pasión le permitió convertirse en el intérprete de la aversión hacia las Farc latente en una gran cantidad de colombianos afectados en diferentes formas e intensidades por la sensación de inseguridad derivada de las acciones de esa guerrilla. Colombianos que percibían amenazada, cuando no cercenada, su libertad por las cifras del secuestro y retenes ilegales en las vías, las cuales vieron disminuir paulatinamente. Y, tenían grabadas las imágenes de televisión que durante el proceso del Caguán mostraron a unas Farc que no eran ni mucho menos marginales y por el contrario producían temor de solo pensar que hombres como los difuntos Reyes o Marulanda pudiesen llegar al poder.

Es decir, Uribe surgió como el líder que recuperó la seguridad y la libertad, dos valores fundamentales para la vida de toda persona. Por esta razón, los diferentes candidatos (as) a sucederlo en la Presidencia se han visto en la necesidad de repetir casi en coro que van a continuar con la PSD y el Presidente – candidato hace pública la duda sobre ese “compromiso del alma” en los otros.

Es que la clave, más que en la política en sí misma y su continuidad, está en el estilo con que Uribe la ha conducido. Aquel que ha suscitado la emoción de muchos votantes por las razones antes expuestas. Emoción que ha nublado la mirada para ver que ese estilo ha impedido la articulación de la seguridad con la terminación del conflicto armado, en otras palabras, que no da más. La misma que ha oscurecido otros problemas como los niveles de desempleo y desigualdad social. En fin, es un sentimiento que no ha permitido ver que hay problemas más importantes para acometer en un próximo gobierno cuya solución aumentaría la seguridad y la libertad. En hacerlo visible suscitando emociones positivas está la clave de las campañas.

 

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