Carlos Alfonso Velásquez A. | URIBE Y LA VERDAD
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URIBE Y LA VERDAD

URIBE Y LA VERDAD

En su alocución el Presidente Duque expresó que sus seis objeciones a la ley estatutaria de la JEP, son “para que el Congreso mejore la justicia transicional y logremos un consenso de genuina verdad, genuina justicia, genuina reparación y genuina no repetición”. Y casi al mismo tiempo el senador Uribe declaró que “es mejor acabar con la JEP”, declaración esta que hasta la fecha de escribir esto no ha sido reemplazada. Aún más, si observamos que ocho días después de dicha alocución, en entrevista, respondida por escrito, Duque declaró que “Colombia requiere una paz que nos una y que garantice genuina verdad”, la divergencia ¿aparente? entre los dos copartidarios salta a la vista.

De cualquier manera- apariencia o realidad-, de las dos posturas se deduce que, una vez más desde su posesión, el Presidente de la República, como es su deber, quiere encontrar un motivo de consenso y unión de la nación, mientras que el expresidente de la “cohesión social”, fiel a su estilo, va al grano de sus pretensiones.

Tiene la razón el Presidente Duque cuando en la última declaración antes mencionada trata de ligar la paz con la unión y la verdad, pero no es claro en precisar la prioridad de la verdad. Es que entre las exigencias subyacentes al sistema del que hace parte la JEP: verdad, justicia, reparación y no repetición, la joya de la corona es la verdad. Y lo es porque sin al menos una alta dosis de aquella, no puede haber ni justicia (restaurativa) ni reparación, y mucho menos no repetición. No es sino caer en la cuenta de que cualquier tipo de conflicto, incluyendo los interpersonales, solo entra en vías de solución, y no repetición, cuando las verdades se van imponiendo sobre las mentiras.

Pero todo parece indicar que el senador Uribe y sus más fieles seguidores no han comprendido la importancia de la verdad, incluso sobre los delitos sexuales contra menores, o ¿será que se puede obtener más verdad sobre aquellos en la justicia ordinaria? Para los uribistas es más importante la sanción penal vindicativa y retributiva, pues consideran que con la “verdad procesal” se puede castigar duro al agresor y de paso sanar las heridas de las víctimas.

Para ratificar que para Uribe lo que cuenta es la “verdad procesal” y no la real o verdadera, miremos dos hechos pasados. Aquella frase a los congresistas que durante su gobierno empezaban a ser enjuiciados en la “parapolítica”: “voten antes de que los metan a la cárcel”. Y, en reportaje publicado en El Espectador (20-10-2018) por Juan D. Laverde quien tuvo acceso a la más completa declaración que ha rendido el general Montoya en el caso de los “falsos positivos”, se lee “…llamó a su superior, el comandante de las FF.MM, el general Padilla, a quien informó que tenía pensado suspender a tres coroneles de la Brigada Móvil 15 sobre los que había sospechas. Media hora después, Padilla le devolvió la llamada con el siguiente mensaje: ‘…hablé con el presidente de la República y dice que su medida es exagerada, que en este momento no hay nada contra ellos, que no vaya a hacer eso’ ”.

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