Carlos Alfonso Velásquez A. | ¿Y LA EXPLOTACIÓN POLÍTICO – ESTRATÉGICA?
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¿Y LA EXPLOTACIÓN POLÍTICO – ESTRATÉGICA?

¿Y LA EXPLOTACIÓN POLÍTICO – ESTRATÉGICA?

Cuando a raíz de las acciones guerrilleras de los últimos dos meses se empezaba a cuestionar la efectividad de las Fuerzas Armadas en su combate contra las guerrillas, se realizaron dos operaciones exitosas en las que murieron alrededor de 30 guerrilleros incluyendo dos importantes jefes: Domingo Bioho en el Putumayo y el “Mono Jojoy” en la Macarena (Meta).

Como se vio, la reacción de la opinión pública por la desaparición de quien se consideraba el jefe militar de las Farc fue altamente emotiva y, porque no decirlo, con considerables dosis de inhumanidad: muy pocas voces, silenciadas por el ruido de los medios televisivos, tuvieron la oportunidad de declarar públicamente que no es ni ética ni socialmente sana la euforia por la muerte de ningún ser humano, así sea el monstruo en que el imaginario colectivo, incentivado por los mismos medios, convirtió a “Jojoy”. Claro está que difícilmente podía ser de otra manera con el poco edificante ejemplo que dio el Ministro de Defensa cuando, hablando frente a las cámaras sobre el resultado de la operación “Sodoma”, llegó a decir, sin titubear, que lo único por lamentar en las filas de las FF.MM. había sido la muerte de la perra “Sasha”.  

Pero enfoquémonos en otra cuestión también importante para el bien común público. Desde la perspectiva estratégica los mencionados golpes fueron en primera instancia efectivos por dos razones destacables: la contundencia militar fruto, entre otras, de un alto nivel de coordinación e institucionalización y la oportunidad política del momento en que se realizaron las operaciones.

Quedó claro que, así roten o cambien sus mandos, en las FF.AA. hay suficiente continuidad en la implementación de los procesos decididos bajo los criterios rectores contemplados en planes de mediano y largo plazo. Es que son instituciones del Estado, no de los Gobiernos. Es este un valor logrado, con altibajos, a través del tiempo desde cuando en 1907 se dieron los pasos decisivos para su profesionalización. Se trata pues de un valor que el país debe seguir protegiendo.

Sobre la oportunidad política, el mensaje que dejaron las operaciones fue a la vez indudable y contundente: si las guerrillas pretenden hacer demostraciones de fuerza, el Estado responde inmediatamente más que con demostraciones, con realidades del uso legítimo de la fuerza.

Ahora bien, lo que viene es lo más importante pues lo que está en juego es la explotación político – estratégica de lo que en primera instancia fue efectivo. Y para esto hay que enfocar la mirada en convertir dichos éxitos en insumos que alimenten un contexto favorable a la terminación del conflicto y no a su prolongación. Para empezar acertaría el Gobierno, si empleara un lenguaje más justo y preciso para referirse tanto al conflicto como a las guerrillas y sus jefes. Por ejemplo, el Presidente declaró: “Si no dejan de hacer terrorismo, nosotros seguiremos…” ¿Cuánto hace que las Farc no incurren en acciones que con propiedad y precisión se puedan considerar “terroristas”?

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